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Del número uno al olvido: qué fue de estos artistas que dominaron la radio hace 25 años

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En lo musical, 1997 fue para enmarcar. Radiohead afianzaron su estatus de banda de culto con OK Computer, Björk presentó el decisivo Homogenic y, desde Francia, unos desconocidos Daft Punk revolucionaron las pistas de baile con Homework. Portishead dejaron claro con su segundo disco que lo de Dummy no fue fruto de la casualidad, mientras Elton John hacía que Candle in the Wind pasase de pequeño clásico de su repertorio a balada legendaria al dedicársela a Diana de Gales tras su muerte. Por supuesto, tampoco habría que olvidar que durante aquellos meses el mundo conoció a Spice Girls, cinco mujeres que dejarían un discurso de feminismo y de clase en la industria que todavía se analiza hoy.

En mayor o menor medida, todos los nombres anteriormente citados continuaron con sus respectivas carreras. Pero 1997 también estuvo marcado por un fenómeno propio: el de los one hit wonders. O sea, aquellos artistas a los que el público solo recuerda por un éxito masivo –al menos, en España– y nunca colocaron ninguna de sus otras canciones en una posición remarcable de las listas de ventas (aunque, para su base de fans, sí tengan otros temas notables y algunos aún mejores que los que hicieron universales). ¿Cómo acabaron? ¿Siguen en activo o desertaron ante la imposibilidad de emular tal hazaña? Estas son sus historias.

MMMBop, el chicle que los Hanson convirtieron en himno

Historia de su éxito. Por más que esta canción inspirada en The Beach Boys y las armonías vocales del doo wop pudo oírse inicialmente en una demo de 1996, no fue hasta el siguiente año que las largas cabelleras de estos tres hermanos se adueñaron de las carpetas de multitud de adolescentes. En perspectiva, lo suyo fue un hito sin parangón: MMMBop llegó al número uno en 12 países e hizo que su debut, Middle of Nowhere, vendiera 10 millones de copias (cuatro de ellas solo en Estados Unidos). ¿Qué otros críos podían presumir de algo así o una triple nominación a los Grammy? La respuesta es ninguno.

Qué fue de ellos y dónde están ahora. A las puertas de las Navidades de 1997 estiraron el chicle con un álbum de villancicos. De aquello salieron mínimamente airosos, aunque tres años después apenas vendieron un millón de This Time Around, su segundo LP propiamente dicho. Ante ese varapalo comercial, Universal los arrinconó y no tuvieron otra alternativa que crear su propio sello independiente, 3CG Records. Desde entonces han sacado siete discos más (cabe destacar aquel String Theory de 2018 junto a la Orquesta Sinfónica de Praga) y fundaron una pequeña empresa de cervezas artesanales. En 2021, aparte de lanzar Against the World, concursaron en la edición estadounidense de Mask Singer. Cualquier cosa antes que caer en el olvido.

High, o la única vez que Lighthouse Family llegaron alto de verdad

Historia de su éxito. El vocalista Tunde Baiyewu y el teclista y compositor Paul Tucker se desvirgaron a lo grande en 1995 con Ocean Drive, despachando en el Reino Unido 1,8 millones de ejemplares de su álbum debut. En ese tiempo se antojaba una misión imposible que estos inofensivos vástagos de Sade pudieran exportar fuera de las islas británicas el éxito de Lifted, su tema más popular hasta la fecha. Pero con High, aquella sensiblera pieza tan socorrida en los banquetes de boda que formó parte de Postcards from Heaven, alcanzaron el número uno en Australia y se colaron en el top 10 de 12 países europeos. Eso sí, en el mercado musical más duro e importante del mundo (o sea, Estados Unidos) nunca calaron hondo.

Qué pasó con ellos y dónde están ahora. En 2001, aunque nadie lo recuerde, publicaron Whatever Gets You Through the Day. Ante la fría recepción de sus nuevas composiciones, dos años más tarde decidieron tomar caminos separados: mientras que Baiyewu lanzó un par de álbumes en solitario, Tucker cofundó junto a Jason Pierce, el guitarrista de Spiritualized, la banda The Orange Lights. En 2011 volvieron a reunirse para una breve gira y en 2019 pusieron a la venta Blue Sky in Your Head. Como era de esperar, 18 años después del último, su cuarto trabajo pasó inadvertido.

28-3-1998 Amsterdam, Netherlands.
Portrait of Swedish pop musician Eagle-Eye Cherry and the son of American jazz artist Don Cherry.
Copyright Paul Bergen

Save Tonight, cuando Eagle-Eye Cherry dominó el mundo durante una noche

Historia de su éxito. El hijo del trompetista de jazz Don Cherry, así como hermanastro de la artista Neneh Cherry, hizo bien en aparcar sus aspiraciones de ser actor en Nueva York. Una vez su padre falleció (en Málaga, por cierto), en 1995 volvió a la ciudad que le vio nacer, Estocolmo, y ambicionó construir una carrera dentro de ese pop-rock alternativo tan en boga entonces. No le fue nada mal: Save Tonight, su primera canción, alcanzó el segundo puesto en Suecia y el quinto en Estados Unidos. Incluso, estuvo nominado a un Grammy.

Qué pasó con él y dónde está ahora. Después de vender cuatro millones de copias de Desireless, su puesta de largo, ni por asomo acarició esa cifra con sus sucesores de 2000 (producido en parte por Rick Rubin) y 2003. Eso sí, lejos de frustrarse, aprovechó ese perfil mediático más discreto para desaparecer del mapa hasta 2012. “Llegó un punto en el que era demasiado, no decía que no a nada y estuve prácticamente tres años sin descansar ni un día. Tres discos después ya dejó de ser divertido y empezó a ser raro. Había idiotas en discográficas que querían que hiciera esto o aquello y todos los que me rodeaban insistían y yo solo quería ir a casa a dormir. Sí, tomé un descanso. Cuando llegué a casa con mi novia de entonces mi armario estaba vacío porque nunca paraba ahí. Mis amigos ni me llamaban porque sabían que no estaba. El descanso fue más largo de lo que imaginé porque cuando el anonimato me acogió empecé a agradecer que la gente no se me acercara. Entendí que esa parte de la música no era mi rollo. Ojalá sólo pudiera dar conciertos y nada más”, confesó en El Mundo con motivo de su última gira española en 2018. De cara a 2022 tiene previsto lanzar un nuevo LP, del que ya puede escucharse Done, Done, Done.

Bitter Sweet Symphony, el éxito que sonó tan amargo para The Verve

Historia de su éxito. Richard Ashcroft y sus escuderos estuvieron a punto de convertirse en los nuevos héroes del britpop. Si bien sus dos primeros álbumes de 1993 y 1995 no fueron gran cosa, su suerte cambió en 1997 con Urban Hymns. Su buque insignia, Bitter Sweet Symphony, fue elegido mejor single del año por las revistas Rolling Stone y NME. Aunque aquello marcó el principio de su óbito musical. Antes de su publicación, el quinteto de Wigan había pedido permiso a los Rolling Stones para samplear una breve secuencia de cuerdas en staccato de la versión sinfónica de The Last Time, registrada en 1965 por The Andrew Oldham Orchestra (el proyecto instrumental de Andrew Loog Oldham, quien fuera el primigenio mánager y productor de la banda). Inicialmente, Mick Jagger y compañía accedieron a que The Verve usaran un fragmento de cinco notas a cambio del 50% de los royalties. Pero una vez la canción se apoderó de las radios, Allen Klein, el ya fallecido mánager de los Stones que relevó a Oldham, anuló el acuerdo alegando que se había usado un fragmento más largo y denunció por plagio a Ashcroft.

Qué pasó con ellos y dónde están ahora. El líder de The Verve se vio obligado a entregar los derechos tanto a Jagger como a Keith Richards. Y, entre bambalinas, la situación no era mucho mejor: tal era el mal rollo que había (y hay) entre Ashcroft y el guitarrista Nick McCabe, que el grupo anunció su separación en abril de 1999. En 2008 hubo un amago de reconciliación con la publicación de Forth, pero la alegría duró poco porque al año siguiente rompieron otra vez. Ashcroft, quien ha construido una sólida base de fans a través de seis discos en solitario, en mayo de 2019 anunció en los premios Ivor Novello algo inesperado: “Desde el mes pasado, Mick Jagger y Keith Richards han cedido todos sus derechos de publicación de Bitter Sweet Symphony, lo que ha sido una acción verdaderamente amable y magnánima por su parte”. Tiempo después de no percibir ni un triste céntimo por su canción estrella, al fin puede vivir de las rentas.

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Barbie Girl: todos bailamos, excepto Mattel

Historia de su éxito. Que Suecia es la superpotencia del pop lo saben en todas partes, pero en el verano de 1997 estos daneses ganaron la batalla con un pegajoso artefacto kitsch que revolucionó las listas de ventas. Barbie Girl, más que una canción, fue un fenómeno en sí mismo. Un cuarto de siglo después todavía hay quienes cuestionan su letra infantil o la paródica interpretación vocal de Lene Nystrøm y René Dif. Pero lo que pocos advirtieron es que este himno eurodance, en realidad, era un dardo satírico contra la sociedad de consumo y los estereotipos de género que Mattel forjó durante décadas con su producto estrella. La broma llegó al número siete del Billboard Hot 100, la lista de singles estadounidenses, todo un hito para un género tan añejo en aquellas tierras como el europop, y alentó a que 14 millones de personas se hicieran con una copia de Aquarium, su álbum debut.

Qué pasó con ellos y dónde están ahora. A finales del año 2000 Mattel demandó a su sello americano, MCA Records, porque consideró que el sencillo sexualizaba y difamaba la reputación de la inanimada muñeca. Sorprendentemente, el juez Alex Kozinski falló a favor de los daneses. “Con Barbie, Mattel creó no solo un juguete, sino un icono cultural. La fama suele conllevar una atención no deseada. Se aconseja a las partes que se calmen”, dejó por escrito en la sentencia que se hizo pública en 2002. Ya entonces, Aqua llevaban un año separados. Lene, quien durante dieciséis años estuvo casada y tuvo dos hijos con su compañero de banda, el teclista Søren Rasted, intentó fallidamente abrirse camino en solitario. René, por su parte, fundó una compañía de snacks y salsas llamada Diffood y dirige un popular food truck en Copenhague. En 2011 hubo un tercer disco llamado Megalomania y siguen en activo como trío (el guitarrista Claus Norreen colgó el hábito en 2016), pero a estas alturas son, más bien, carne de los festivales de nostalgia noventera.

Tubthumping: puede usted robar este disco si quiere

Historia de su éxito. De vivir en una casa okupa de Leeds con lo justo a fichar por EMI y alcanzar el número dos en el Reino Unido y el seis en Estados Unidos. Quienes seguían a Chumbawamba desde su formación, a principios de los ochenta, tacharon a los británicos de vendidos tan pronto la pegadiza Tubthumping se apoderó de las emisoras de radio. Sobre todo, porque se las daban de anarquistas. Ahora bien, el éxito de aquel tema que abría su octavo álbum, Tubthumper, no mermó ni un ápice sus subversivos principios. Más bien al revés. Prueba de ello se demostró cuando una de sus integrantes, Alice Nutter, acudió al programa estadounidense Politically Incorrect de Bill Maher y dijo que no le importaba que la gente robara sus discos, lo que llevó a la cadena Virgin Megastore a esconder las existencias de dicho CD detrás del mostrador.

Qué pasó con ellos y dónde están ahora. Antes de convertirse en un chiste aún mayor a ojos de sus primigenios fans, optaron por autoboicotearse. En 1998 rechazaron un tentador cheque de 1,5 millones de dólares que Nike les puso sobre la mesa para utilizar Tubthumping en un anuncio del Mundial de Fútbol de Francia. De todos modos, no pudieron evitar que el sencillo sonara entre partido y partido durante toda la competición (fue la Seven Nation Army de la época para los hooligans). En 2012, después de sacar otros seis discos que pasaron desapercibidos en las listas, se separaron.

SAS Hotel - Brussel - Belgium - 14/11/1997
Studio portrait of Meredith Brooks posing with Fender Stratocaster guitar
Photo gie Knaeps

Bitch, o Meredith Brooks como reina del mundo durante cuatro minutos y 12 segundos

Historia de su éxito. En 1986, antes de formar parte de la banda femenina The Graces, la estadounidense probó suerte con un disco homónimo al que no se prestó ninguna atención. No sería hasta 11 años después que Capitol Records, queriendo emular el buen rendimiento comercial de mujeres rockeras propensas a los ganchos instantáneos como Alanis Morissette o Sheryl Crow, apostó firmemente por ella. Bitch, el primer single que se extrajo del largo Blurring the Edges, la encumbró a los altares del pop feminista. Llegó al segundo puesto en la lista de ventas estadounidense y al sexto en la británica.

Qué pasó con ella y dónde está ahora. Todo hacía pensar que se iba a comer el mundo, pero ocurrió justo lo contrario. En 1998, ejerciendo de telonera para The Rolling Stones, los fans de la banda la recibieron en Buenos Aires con una lluvia de encendedores, monedas y botellas de agua. Apenas pudo tocar dos canciones por culpa de unos cuantos energúmenos. Tras aquella traumática experiencia, entre 1999 y 2007 publicó tres discos ninguneados por el público y la crítica. Después ha producido a otras artistas (como la actriz Jennifer Love Hewitt), cedido partes de su éxito como sampler para éxitos en el nuevo siglo (figura como compositora en el éxito I’m a mess de Bebe Rexha) y sigue dando conciertos, para los más nostálgicos, en locales de pequeño aforo.

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